lunes, 15 de febrero de 2010

Espero una llamada que nunca harás...

y tengo tantas cosas por decirte. Estoy llorando y me siento tan triste y sola. No hay cobijo para mi corazón. Siento el pecho abierto y todo entra. Entra el frío, entra el aire y el olvido.

Nada me satisface, ya no quiero nada. Ahora ya no quiero nada.

La pangloss.

1 comentario:

Crónicas Urbanas dijo...

Hey, Pamela!
Espero que no te haya pasado nada grave, sin solución.
Si es por cuestiones de amor, creo que no vale la pena sufir tanto, te lo dice uno que sufre constantemente!
Eres buena, linda e inteligente...
qué más quieres... ¿la lotería?
Saludos y ánimos.
Si quieres cuéntame, tienes mi correo.